1960–1969 Personalidad asentada

0736_small Todas las vivencias y experiencias acumuladas estudiando tan diversos ambientes, paisajes y actividades se tradujeron luego en composiciones personales con gran sentido poético. Así nacen las series al óleo “El Gran Río” y “El mar”. Es la bravura del oleaje en las playas de Río de Janeiro que le inspira su asociación con el caballo, otro de sus temas favoritos. También desarrolla cincografías y obras en cerámica.

Realiza varios murales al óleo y a fresco como la “Cosecha del algodón” de 2 m x 5,5 m realizado en un edificio de la capital, donde la estilización de los personajes conduce al observador a percibir la delicadeza de la operación de recolección del algodón.

Desde un comienzo y durante una treintena de años, llevó de frente las actividades de publicidad, pintura y escultura. Sus trabajos de publicidad evolucionan, de la propaganda de un producto en sus comienzos a trabajos de ilustración. Las empresas más importantes de Brasil Uruguay y Argentina lo solicitan para ilustrar almanaques, tarjetas de Navidad, libros, ediciones de Memoria y Balance. Es así como recorre también el país cuando se trataba de ilustrar paisajes de cada región, la flora de la Patagonia, las distintas tareas de campo o los distintos tipos de ganado. Otra nueva faceta se la permite la industria ya que lo han invitado a dibujar adentro de las fábricas para poder ilustrar las diversas tareas que desarrollaban. Industrias químicas, siderúrgicas, de productos cítricos, otras ligadas al campo y varias industrias automotrices. La empresa Somisa le encarga el retrato del General Savio (en óleo sobre tela).

Realiza varias exposiciones individuales y participa con cuatro obras en la exposición colectiva “Caballos” en la Galería Wildenstein (1960) y también en las colectivas “Exposición del Grabado” en la Galería de Arte de Casa América (1965) y “Pintura Argentina” en la Galería del Gran Teatro Opera (1965).

Otros murales realizados son: “Universo terrestre y sus pueblos” en óleo sobre tela (3 paneles) por encargo de un estudio contable y “Cosecha del citrus” mural a fresco por encargo de una empresa de productos cítricos. “Sitio de Numancia” en óleo sobre tela, por encargo de una compañía de seguros.

Durante su exposición en la Galería de Arte de la Casa América (1964), en una sala contigua el Dr. José María Monner Sans daba una conferencia. Invitado luego a ver la exposición, se inició allí, una fructuosa relación que se transformó en verdadera amistad. Fueron numerosos los encuentros para conversar sobre arte y poesía. El deseo de expresarse en ese género ya había prendido años antes pero este encuentro fue decisivo.

Los trabajos realizados sobre el noroeste argentino le despertaron el interés por interiorizarse sobre esas culturas ancestrales. De acuerdo a su manera de sentir, se dirigió a estudiar la alfarería. En 1960 en el Museo Etnográfico de Buenos Aires comienza a dibujar piezas de distintas épocas y de distintas culturas que el director por entonces del Museo, Enrique Palavecino, le pone a su disposición. Esos trabajos darán lugar luego, al nacimiento de composiciones conceptuales en pastel y en óleo sobre tela. Esta actividad se proseguirá durante unos veinte años.

En 1965 le encargan el libro “La Argentina” auspiciado por la Comisión Nacional Ejecutiva del Sesquicentenario del Congreso de Tucumán y de la Declaración de la Independencia. Al año siguiente el nuevo gobierno anula la realización del libro.