Cronología

 

Descubrir una obra es igualmente atravesar toda una vida; esta cronología relata las etapas clave de la trayectoria del artista Manuel Zorrilla de la Torre.

1919–1934 Infancia

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Manuel Zorrilla de la Torre nace el 26 de abril 1919 en Buenos Aires. Sus padres, Manuel Zorrilla y Josefa de la Torre, inmigrantes españoles, Manuel es el tercero de la familia de seis hijos.

 “Mi primera infancia fue en ambiente natural y de absoluta libertad, controlado por mayores y sin trabas al pensar. En un ambiente de chacra con amplia variedad de fauna, calle de tierra y potrero. Cielo abierto y la intemperie fue asiento. Importante el hábitat con arbolado y la mata silvestre, cina-cina y el cardo, el pastizal y el césped, la manzanilla y el trébol. La flora fue primordial.

Con vocación natural en dibujo y los colores despertaron mi ansiedad por captar el clima y el dinamismo ambiental. Las hojas del peral en otoño en color fueron el punto inicial al brindarme una primera emoción para el color en mi mente.”

Así define él mismo su entorno y el despertar de su vocación.

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1935–1939 Primeros pasos

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En 1935 Integra el taller gráfico Sixto y Leme especializado en afiches de películas, allí aprende todo lo referente a las técnicas de litografía e impresión. Pero su vocación por dibujar lo lleva a integrar en 1936, por recomendación del afichista Otto Durá, el taller de publicidad Amar en la Torre del Pasaje Barolo (vivero de pintores, escultores, y humoristas). Allí dos dibujantes profesionales, Alejandro Mugiatti y Teodoro Piotti, lo inician en el dibujo, el manejo del color y la composición.

Su tío, Rafael Zorrilla, observando su predilección por el dibujo y la pintura, le hizo conocer por primera vez una pinturería donde le regaló todo lo indispensable para pintar al óleo. Los utilizó para pintar el gallinero de su casa poblado de árboles frutales.

A partir de 1937 concurre diariamente a la Sociedad de Estímulo de Bellas Artes para dibujar el desnudo. Integra el atelier de publicidad Mirabelli (también en la Torre del Pasaje Barolo) donde utilizando su experiencia precedente realiza dibujos en tinta y a color con témpera. Allí conoce al pintor y escultor italiano Alcides Gubellini quien le diera acertados consejos sobre sus dibujos y posteriormente guiara sus primeros pasos en la pintura al óleo. Es a quien él reconoce como su verdadero maestro.

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1940–1949 Primeras Exposiciones y Distinciones

TorsoDurante este período participa en varios Salones bonaerenses y provinciales y al mismo tiempo prepara varias exposiciones individuales. Los temas tratados serán variados así como las técnicas utilizadas.

El primer comentario lo obtiene en 1942 del pintor y crítico de arte José León Pagano en el diario La Nación por su dibujo en sanguina “Torso” (de hombre) que presentó en el Salón del Círculo de Bellas Artes. El comentario termina con la frase: “Conforme puede inferirse, Zorrilla está en el mejor camino”.

En 1945 recorre el altiplano argentino y boliviano tomando apuntes y pintando. El impacto que le produjo su contacto con la población indígena le despertó la necesidad de representar el ambiente, la gente, el trabajo, la vida en familia, así nacieron los primeros cuadros en la pintura al óleo.

En 1949 realiza las primeras exposiciones, cinco individuales y dos colectivas, repartidas entre la Galería Peuser y la Galería Müller. Tuvieron gran repercusión en la prensa argentina y de habla inglesa. Del conjunto de comentarios sobre los trabajos expuestos se desprenden los calificativos de sutil, armonioso, poético, espiritual, una manera distinta y personal de representar el altiplano.

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1950–1959 Viajes al extranjero

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Esta fue una década de gran evolución en su pintura por la diversidad de los nuevos temas abordados como las plantas y flores, las cosechas, el pueblo carioca, los pescadores de Ceará. En cuanto a la técnica, desarrolla un método personal para trabajar tintas de colores que resulta en una tinta acuarelada. Se revela como colorista felicitado por el pintor Emilio Centurión. Desarrolla también un método personal de pintura a fresco que lo aplica en cuadros y que le servirá posteriormente para realizar murales de grandes dimensiones. Finalmente expone sus primeras esculturas y litografías.

En 1950 recorre la República Oriental del Uruguay tomando apuntes. Ha sido siempre su método de trabajo, el tomar apuntes a pluma o a lápiz de cada lugar hasta compenetrarse bien de la vida vegetal, animal, humana, y llegar a adueñarse de su atmósfera. Luego, del conjunto de esos trabajos, extraerá su visión que expresará componiendo sus cuadros.

En 1952 viaja a Brasil. Se instala primero en Río de Janeiro y luego en San Pablo. Río de Janeiro lo subyuga, ofreciéndole un paisaje muy colorido y diferente a lo conocido. Pasará varios meses tomando apuntes en la ciudad, en las favelas, en la Foresta da Tiyuca hasta captar la esencia del carioca y de la flora. Luego se desplazará para estudiar el trabajo en el campo, cosecha de la caña de azúcar, del café, etc. Expone en Río de Janeiro y en el Museo de Bellas Artes de San Pablo donde fue muy apreciado por las prensas locales.

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1960–1969 Personalidad asentada

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Todas las vivencias y experiencias acumuladas estudiando tan diversos ambientes, paisajes y actividades se tradujeron luego en composiciones personales con gran sentido poético. Así nacen las series al óleo “El Gran Río” y “El mar”. Es la bravura del oleaje en las playas de Río de Janeiro que le inspira su asociación con el caballo, otro de sus temas favoritos. También desarrolla cincografías y obras en cerámica.

Realiza varios murales al óleo y a fresco como la “Cosecha del algodón” de 2 m x 5,5 m realizado en un edificio de la capital, donde la estilización de los personajes conduce al observador a percibir la delicadeza de la operación de recolección del algodón.

Desde un comienzo y durante una treintena de años, llevó de frente las actividades de publicidad, pintura y escultura. Sus trabajos de publicidad evolucionan, de la propaganda de un producto en sus comienzos a trabajos de ilustración. Las empresas más importantes de Brasil Uruguay y Argentina lo solicitan para ilustrar almanaques, tarjetas de Navidad, libros, ediciones de Memoria y Balance. Es así como recorre también el país cuando se trataba de ilustrar paisajes de cada región, la flora de la Patagonia, las distintas tareas de campo o los distintos tipos de ganado. Otra nueva faceta se la permite la industria ya que lo han invitado a dibujar adentro de las fábricas para poder ilustrar las diversas tareas que desarrollaban. Industrias químicas, siderúrgicas, de productos cítricos, otras ligadas al campo y varias industrias automotrices. La empresa Somisa le encarga el retrato del General Savio (en óleo sobre tela).

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1970–1981 Viajes a Europa y Venezuela

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En 1971 su exposición en la Galería Carmona da lugar a la entrevista radial en Radio Municipal, emisión “Arte y Música”, que puede consultarse. Emprende luego su primer viaje a Europa ya que fue invitado, por la Galería Marcel Bernheim, a exponer en Paris. Se desplaza con 30 obras y la exposición fue auspiciada por el Fondo de las Arte, el departamento cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores y por la Embajada de Francia.

Henri Hérau dirá:

– “Zorrilla quien viene de Argentina es un artista puro verdadero, todo en él es delicadeza” [ ] L’amateur d’Art N°483 (oct. 1971)

Esta década se caracterizó por grandes desplazamientos, con intenso trabajo en cada uno de ellos. Su temática se enriqueció aún más, dando lugar luego, a numerosas exposiciones en Argentina con repercusión en la prensa.

La escultura y los tapices medievales en Francia le causaron gran impacto. Más tarde, nacieron sus cuadros con una reinterpretación personal del Medioevo. Ese tema también repercutió en su escultura.

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Desde 1982

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Razones familiares lo llevan en 1982 a radicarse en Fontenay le Fleury (Île de France) Francia, zona semi-rural por entonces. Al recorrerla, queda prendado ya que descubre los mismos colores y las mismas fragancias, que conservaba en su memoria, de su infancia en Buenos Aires en el barrio de Saavedra.

El hermoso “Parc des Missionnaires” con su gran diversidad de árboles, lamentablemente muy afectado por la tormenta de 1999, le ha servido no solo como fuente de inspiración sino y por sobre todo, como lugar de meditación y de elaboración de proyectos para continuar su obra.

Comienza un período donde la pintura, la escultura y la escritura se disputan el tiempo disponible. Al mismo tiempo profundiza sus conocimientos de historia universal y arqueología, temas que ya también había estudiado y abordado en su obra pictórica en Argentina. Es un período de intensa creación y desarrollo de su arte pero lejos del público y de los honores.

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